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El arte de comunicar con ilustraciones: explicar el COVID-19 a los niños

14/05/2020
Álvaro González, Licenciado en Diseño Gráfico por ORT, ilustró el libro La gran cosa, obra escrita por dos estadounidenses con el fin de explicar a los niños, en un lenguaje amigable para ellos, la compleja situación generada por el coronavirus.

“Bea está preocupada. Una GRAN COSA pasó, y ahora todo es diferente. Las escuelas están cerradas. También los restaurantes, el cine, los parques, estadios y zoológicos. Cuando Bea sale a caminar por su barrio con sus padres, todos usan máscaras, y el mundo se ve vacío”.

Tal como lo marca su comienzo, La gran cosa es una obra pensada para los niños. La palabra juega un rol fundamental en la comunicación, pero en la literatura infantil la ilustración también es protagonista.

Es por esto que cuando los dos escritores estadounidenses del libro, Alexander Friedman (ex director financiero de la Fundación Bill & Melinda Gates y ex White House fellow) y Angela Meng (experiodista, ejecutiva de inversiones y modelo), tenían avanzada una historia que explicara a los niños de todo el mundo lo que estaba sucediendo a raíz del COVID-19 y cómo verle el lado positivo a la situación, contactaron a Álvaro González, Licenciado en Diseño Gráfico por la Universidad ORT Uruguay. “Me llamaron para ayudarles a dar vida a lo que ellos escribieron. En la literatura infantil, lo escrito es igual de importante que lo ilustrado y siempre se necesita reiterar bastante para complementar el relato emocionalmente”, cuenta el diseñador.

La gran cosa

“El color es un gran narrador”

González apeló a un estilo de arte más emocional que descriptivo para ilustrar La gran cosa, de manera que el mensaje resonara más fuerte en los niños. Es que, según explica, el objetivo es llegar a la mayor cantidad de niños posibles en todo el mundo. “Personalmente me sensibiliza mucho el tema, hay toda una generación que está siendo marcada por el coronavirus y está definiendo muchas vidas”, dice el Licenciado en Diseño Gráfico.

Para alcanzar esa meta, el ilustrador aprovechó al máximo el color, que, indica, “es un gran narrador”. De acuerdo a González, se apoyó en su uso para establecer el estado de ánimo página a página, para que existiera armonía con la historia que Alexander y Angela habían escrito.

“La historia me inspiró a crear los personajes. Mientras leía el primer borrador, nuestra protagonista Bea, su madre y su padre comenzaron a definirse en mi cabeza. Los bocetos fluyeron bastante rápido. Supongo que podríamos decir que estaban ahí, haciendo su propia cuarentena dentro de mi cabeza todo este tiempo”, explica González. La construcción de los personajes se produce más allá de lo que la historia cuenta y eso, según señala el diseñador, es lo que más lo obsesiona: “¿Por qué su padre tiene una barba tupida? ¿Por qué su madre usa un moño informal? ¿Por qué la señora Eva tiene el pelo violeta? Hay una razón para todo y supongo que tendremos que esperar a la próxima aventura de Bea para responder a esas dudas”.

La gran cosa

De Estados Unidos y Uruguay al mundo

Dado el dinámico contexto ocasionado por el COVID-19, era fundamental que La gran cosa viera la luz en tiempo récord. De acuerdo a González, en tan solo dos semanas, el libro estaba pronto para lanzarse. Además, se publicó con sus versiones en diferentes idiomas: originalmente fue escrito en inglés y también fue traducido al chino, italiano y español, para que, justamente, el mensaje se replique en la mayor cantidad posible de países.

“Queremos que los padres usen el libro para hablar del tema con sus hijos, que las escuelas lo trabajen y se adueñen de él, y que se difunda entre amigos y familia, por eso es totalmente gratuito”, explica el ilustrador. Más adelante, será posible comprar La gran cosa de forma impresa a través de Amazon (a demanda) y todo lo recaudado irá a organizaciones benéficas vinculadas al COVID-19.