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Diseño que busca salvar vidas

02/04/2020
Unas 700 personas se postularon para trabajar voluntariamente en la creación de respiradores —y otros productos para ayudar en la emergencia sanitaria—. En esta entrevista, la Licenciada Daniela Waldeck, que colidera el equipo de Diseño y Prototipado, cuenta sobre el desafío.

*Respirador artificial. Foto de Matilde Bachino, gentileza de Daniela Waldeck.*

En el marco de la pandemia mundial por COVID-19 e inspirada en experiencias de otros países, la Licenciada en Diseño Industrial Daniela Waldeck convocó a colaboradores para el diseño y fabricación de respiradores. Se acercó tanta gente que, admite, “se pueden hacer muchas más cosas”.

Creo que tenemos que ver esta crisis como una oportunidad de crecimiento y mejora. Como sociedad estamos demostrando que podemos ser solidarios y trabajar colaborativamente más allá de las diferencias, un sentimiento de fraternidad que es algo que no se ve todos los días.
En lo personal lo veo como una gran oportunidad de servir a la sociedad con todo lo que aprendí cuando me formé en ORT, y obviamente seguir aprendiendo. Agradezco los vínculos generados en facultad, han tenido gran importancia en esto ya que colegas, profesores y estudiantes se han unido como voluntarios y me han estado ayudando también con consejos tanto sobre diseño, como en gestión y liderazgo de grupos, que es un poco mi tarea en este proyecto.
Como diseñadora, tener la responsabilidad de cuidar a la sociedad y salvar vidas fue lo que hizo que iniciara esta propuesta y, por suerte, se fueron acercando personas con la misma intención para hacerlo realidad.

*Daniela Waldeck*

Con un posteo de Instagram convocaste a diseñadores, ingenieros, makers y también a quienes tuvieran ganas de colaborar. ¿Cuál fue la idea inicial?

Me enteré que había grupos en España diseñando respiradores y diferentes productos para ayudar en la emergencia sanitaria. Primero pensé unirme a ellos; lo hice, ingresé a sus grupos de Telegram ofreciendo mi formación en Diseño Industrial para poder ayudarlos. Pero vi que el proyecto ya estaba súper encaminado, no eran de mucha utilidad los diseñadores a distancia. Ahí me di cuenta que lo que tenía que hacer, si quería ayudar, era replicarlo acá. En Uruguay la situación todavía no tenía la urgencia que vivían allá, pero con más razón era necesario empezar para estar preparados si llegamos a ese punto.

¿Cuánta gente se acercó? ¿Los distintos perfiles ayudaron a moldear la idea inicial?

Por suerte empezó a difundirse, mucha gente compartiendo y replicando la publicación. Se acercaron más de 700 voluntarios y algunos medios de comunicación. Junto con los encargados del LabA de UTEC (ellos también se acercaron a partir de la publicación), generamos un formulario para poder organizar mejor los datos. En el formulario pudimos recabar información sobre los conocimientos y habilidades de los voluntarios, así como las herramientas con las que cuentan y el tiempo disponible para dedicar al proyecto.

Los diferentes perfiles nos ayudaron a darle forma a todo el proyecto. Comenzamos a agruparlos en equipos de trabajo:

  • Datos de Entrada,
  • Diseño y Prototipado,
  • Producción y Validaciones,
  • Ensayos y Protocolos.

Esos cuatro equipos están liderados por docentes de UTEC y por mí, que colidero el equipo de Diseño y Prototipado.

Dentro de estos cuatro grandes equipos generamos subgrupos para ordenar mejor las actividades. Reconocimos algunos voluntarios con mucha experiencia tanto en manejo de grupos, gerencia, Project Management, así como también formación técnica de gran valor. Nos contactamos con ellos para que tomen roles de referencia dentro de cada subgrupo y puedan colaborar directamente con nosotros en la organización de los mismos.

Por ahora no hemos contactado a todos los que se inscribieron: estamos trabajando con cerca de 300 voluntarios y queremos incorporar más, en la medida que se vaya necesitando.

En qué situación se encuentran ahora, ¿cómo plantean el trabajo —seguramente— remoto?

Si bien la comunicación inicial decía que el objetivo era construir respiradores, está claro que teniendo más de 700 personas a disposición se pueden hacer muchas más cosas.

A una semana y un día de iniciado el trabajo estamos organizando cuestiones de logística para entregar material a los voluntarios que tienen impresoras 3D, retirar todas las piezas ya impresas (hasta ahora han impreso con el material que ya tenían) para poder limpiarlas y llevarlas a los centros de asistencia médica. A la vez, los equipos de diseño están trabajando en mejoras y en la adaptabilidad productiva para industrializar la producción. También hay equipos analizando materiales y costos, otros recabando datos para establecer modelos predictivos que nos permitirán hacer un análisis de las necesidades de los próximos meses, en relación al stock actual y al avance del virus.

Ahora todos los grupos trabajan de forma remota, queremos que esto se mantenga así durante todo el proyecto y que todos puedan respetar sus cuarentenas voluntarias.

¿Cuáles son los objetivos concretos que se plantean?

Nuestro objetivo es ayudar al país en todo lo que podamos. Nos hemos comunicado con otros grupos, que tienen propuesta similares en el país, para alinear todas las iniciativas y ayudarnos mutuamente.

No es una cuestión de quién llega primero sino de hacer lo mejor y de la forma más eficiente todos juntos.

Hasta el momento, hemos planteado distintas líneas de trabajo, pero nuevas líneas se van sumando o ajustando con los días. En este momento trabajamos en el diseño de elementos de protección para personal médico, mascarillas y viseras; hacks en elementos de uso cotidiano para reducir el riesgo de contagio; respiradores (basados en el trabajo open source documentado realizado en otros países); y dispositivos IoT con objetivos a mediano y largo plazo enfocados en la ayuda a centros médicos, pero también pensando en la “vuelta a la normalidad”.

¿A qué desafíos se enfrentan?

El desafío es montar una “empresa” de 300 empleados en planilla de un día para el otro. Son muchas las cuestiones a resolver y elementos a ajustar. Pero en equipo lo estamos logrando. También la urgencia de todo esto obliga a institutos con mucha burocracia a operar de nuevas formas y esto hace que estas primeras semanas de adaptación sean las más difíciles.

Por otro lado, debemos mantener la motivación y compromiso de los voluntarios ya que pensamos que este proyecto va a estar funcionando por mucho tiempo, en ese sentido estoy organizando pequeños encuentros virtuales tipo workshop para trabajar utilizando metodologías como el design thinking, para involucrar a todos los participantes directamente en los proyectos.