Arte y tecnología: nuevos aliados

Teniendo en cuenta las oportunidades que propone la tecnología, analizamos los desafíos a los que se enfrentan los productores culturales.

Fecha: 19/04/2018

El trabajo de los artistas ya no se limita a la creación de la pieza en sí, sino que hoy día ellos mismos tienen la posibilidad de financiar sus proyectos y difundirlos, acercándose a su público. Los servicios de financiamiento colectivo (crowdfunding) permiten recaudar el dinero para la realización de las obras, además de hacer partícipe del proyecto a quienes quieran colaborar económicamente.

Por ejemplo, en Kickstarter —desde su fundación en el año 2009— 14 millones de personas han contribuido con 3,6 billones de dólares para la realización de 142.356 proyectos. Más de 12.000 proyectos artísticos fueron financiados con éxito.

“Habiendo vivido en Uruguay desde épocas en que íbamos muy detrás de la tecnología, puedo apreciar de manera muy clara el contraste con la situación actual, donde podemos acceder a oportunidades equivalentes al resto del mundo”, destaca Daniel Anselmi —músico, productor discográfico, docente de la Tecnicatura en Diseño de Sonido—.

La cotidianeidad del artista ha cambiado: su universo cotidiano interacciona con el resto del mundo de manera cotidiana, remarca Anselmi. “Un simple video corto en Instagram tiene repercusiones al otro lado del mundo y eso genera un imaginario diferente sobre el cual actuar. Los canales de entrega de la obra son inmediatos y están al alcance de la mano, creciendo rápidamente y convirtiéndose en un lenguaje que influye también sobre los contenidos”.

Anselmi asegura que ya no existe la línea divisoria entre el artista nacional e internacional.

Hoy los uruguayos se han convertido también en artistas internacionales.

Kristel Latecki —licenciada en Comunicación Periodística, periodista cultural, autora del libro Nos íbamos a comer el mundo. 20 años de rock en Uruguay, CEO de Piiila Música— coincide. Sostiene que, en cuanto al acceso de herramientas, ya no hay barreras geográficas. “Hoy por hoy los artistas pueden grabar canciones en sus celulares y publicarlas en un solo click en cualquier plataforma, desde Soundcloud hasta Bandcamp; pueden manejar su propia comunicación en diferentes medios e incluso hasta los artistas uruguayos están accediendo más fácilmente a servicios gigantes como Spotify. Creo que el mayor desafío es poder sobresalir en el tsunami de información, pero eso más que un desafío técnico es artístico”.

“Para los artistas locales, las posibilidades de expansión y difusión por fuera de las fronteras tienen un importante obstáculo de poder saltar el muro cultural de cada país y llegar a la gente. Más para los uruguayos, que tenemos la dificultad extra de venir de un país pequeño que no está en el foco de nadie”, agrega.

Mauricio Rodríguez es periodista y dirige la plataforma de divulgación cultural Granizo. Es autor de los libros El caso Gelman. Periodismo y derechos humanos, Viejos son los trapos, ¡Vidas bien vividas! (estos dos en coautoría con Raúl Ronzoni), En la noche. El rock uruguayo posdictadura, La voz de todos. Biografía de Zelmar Michelini y Una vida en el pretil. Narco, estafador y uruguayo.

En su opinión, la tecnología ha acercado a los artistas al mundo y viceversa. “Hace unos años, para grabar se dependía de las horas disponibles de un estudio; además era costoso. La música de las bandas uruguayas de los 80 se grabó en sesiones de pocas horas justamente por eso. Hoy en día, un grupo puede hacerlo en su propia casa y a un costo mucho menor. Eso permite obtener un producto más trabajado y naturalmente de mejor calidad”. Además, agrega, “se tiene acceso directo e ilimitado a productos culturales de todo el mundo; eso abre cabezas, estimula y hace crecer a los artistas”. Un ejemplo de cómo la tecnología le tendió puertas al arte nacional, dice, es el caso de Marcelo Vidal, Chindogu, quien realiza video mappings “en una fantástica combinación de música, textos e imágenes” y ha llevado su arte a eventos y festivales en todo el mundo.

Aquel concepto de la “aldea global”, comenta Rodríguez, “se ha materializado gracias a la tecnología”. Ahora, “la conexión es inmediata y el flujo de información se mide en millones de datos por segundo que circulan desde y hacia distintos lugares en el mundo”.

Anselmi remarca que las diferencias se dan siempre a nivel artístico y no en cuanto a lo tecnológico.

El avance y la disponibilidad de las herramientas a disposición simplifica mucho el proceso y hace que la técnica por sí misma se despegue de los contenidos, a veces liberando y a veces encerrando al artista. En ese punto el desafío siempre está latente; es una cuestión personal y subjetiva tomarlo y pasar al nivel siguiente.

“En la marea de información que tenemos disponible en nuestro celular, el desafío adicional es saber encontrar las claves para potenciar la propuesta artística”, señala Rodríguez.

Así como la forma de producir ha cambiado, también lo ha hecho el comunicar. “Es imposible trabajar como hace diez años”, sostiene Anselmi. “Ni siquiera se puede comunicar de la misma manera que hace dos años”, agrega Latecki. “Las redes cambian con gran velocidad y siempre hay que estar acomodándose, estar al tanto de los cambios de corriente para poder llegar a la gente”. 

Anselmi concluye: “Las reglas son otras, el público es el mundo; las técnicas, los colaboradores, las pautas, las consignas cambiaron y es necesario un reajuste desde las bases”.

Territorios y perspectivas de las artes, tecnologías, ciencias y sociedades

Es en este contexto y en el marco de Contrapedal Fest que la Licenciatura en Diseño, Arte y Tecnología invitó a la conferencia “Territorios y perspectivas de las artes, tecnologías, ciencias y sociedades”, a cargo del brasileño Daniel Gonzalez Xavier, licenciado en Comunicación Social por la Universidad FAAP de São Paulo y magister en gestión cultural por la Universidad Carlos III de Madrid, además de educador, gestor cultural y curador independiente especializado en arte, tecnología, artes sonoras, audiovisuales y proyectos educativos multiplataforma.

“Uno de los paradigmas actuales en el arte digital es el video mapping que propone una reconstrucción del espacio público”, señaló. “El game art es una apropiación del gamming como lenguaje artístico, transformando el videojuego a través de una narrativa”.

El objetivo fue presentar un panorama sobre las intersecciones entre arte, ciencia y tecnología desde una perspectiva social e histórica. Se propondrá una introducción a los paradigmas del universo de la creación contemporánea, no solo orientado al proceso creativo y la concepción de las artes electrónicas y digitales sino también en la innovación social, educación y en la construcción de nuevos modos de vida.

Charla Contrapedal Fest - abril 2018

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