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Corto de graduado se presentará en Miami

15/02/2018
El corto Ir se presentará en el Miami International Film Festival el 13 de marzo de 2018. Entrevistamos a su director Ilan Rosenfeld, Licenciado en Comunicación orientación Audiovisual por la Universidad ORT Uruguay. Se encuentra elaborando el documental (Otros) caminos y desarrollando el largometraje de ficción Abrazar a Nelfa.
Corto de graduado se presentará en Miami

¿De qué se trata Ir?
De un embotellamiento que deriva en una conversación filosófica. Un hombre queda trancado en una calle estrecha y otro hombre, delante, le obstruye el paso. El que está detrás baja del coche y le consulta qué pasa, por qué no avanza. Le responde que no tiene pensado moverse: en ese momento se dio cuenta de que tal vez no haya un lugar a donde ir. Esa es la premisa que motiva una conversación existencial.

¿Tiene más bien un tono dramático o cómico?
Es una pieza absurda. Se impone una lógica extraordinaria. Los personajes consideran el atascamiento del coche desde un punto de vista metafísico: tal vez no haya un destino. Entonces también se estacionan, preguntan qué pasa, reciben una respuesta y sin mediar un gran conflicto o resistencia, se sientan a conversar y a divagan sobre la vida. Luego tiene una resolución decididamente cómica.

No es la primera vez que hacés algo de comedia, ¿verdad?
Hice cosas relacionadas al absurdo. Por ejemplo, un corto que se llama Soy un monstruo. Ir surge por iniciativa de la gente de Mutante Cine. Teníamos un guión de largometraje en desarrollo y queríamos poner en práctica una dinámica de trabajo juntos. Además, el corto servía para buscar el tono del largo, y así hicimos.

¿Cuánto tiempo les llevó hacer el corto?
El corto lo hicimos cuando me estaba por venir a Madrid. Me propusieron filmarlo antes. Faltaba más o menos un mes y tenía dos ideas. Fui con las ideas, decidieron cuál les gustaba más. Lo escribí, me hicieron algún comentario y fue muy rápido. Eran actores con los que había trabajado; los técnicos, la mitad los sugerí yo porque son con los que suelo trabajar en publicidad y la otra mitad venían del mundo del cine que los aportaron ellos. Fue súper divertido.

¿Qué desafíos tuvieron para filmarlo?
Llovió. También eso es muy típico. Pero el rodaje había que hacerlo ese día, estaba todo previsto. Por suerte teníamos muy aceitadas las escenas, los planos, los actores y eso permitió superar la dificultad. Filmamos a buen ritmo. Luego otras dificultades, más técnicas, ciertos movimientos de cámara.

Ellos tienen fama de haber filmado mucho plano fijo, la estética de 25 Watts o de Whisky. Cuando fui con el plan de rodaje todavía no nos conocíamos. No sabían cómo filmaba yo y me pidieron que compartiera cómo lo iba a hacer. Les mostré un plano detalle donde se ven los zapatos de una mujer, la cámara retrocede, sube, la acompaña hasta llegar al primer auto de la fila de adelante, vuelve a girar la cámara, cambia el foco hacia profundidad. Mientras hacía la descripción del plano, veía la cara de ellos que estaban alucinados con que moviera tanto la cámara. Eso fue una gracia, en realidad ellos filmaron otras películas que no tienen esa estética marcada.

¿Qué tienen en común Ir y Abrazar a Nelfa?
El tono, que es lo más difícil de cualquier cosa. Un gesto de un actor o una acción ligeramente más dramatizada puede poner al espectador en un lugar de dolor o de comicidad. Dar con ese ritmo, con esa cosa específica que hay en el absurdo. Tiene que ver con sostener actoralmente situaciones a veces disparatadas, eso tienen en común. En la película Abrazar a Nelfa hay un grupo de gente que adquiere una sensibilidad hiperdesarrollada. Una mujer, de pronto, entra en una terapia alternativa y empieza a conocer gente hipersensible. Ella al principio se resiste, pero lentamente se empieza a seducir por ese universo. Es una historia de autodescubrimiento a partir de esa nueva visión del mundo.

Entonces esta mujer de Carrasco se toma su primer ómnibus, pero ante la ignorancia saluda a todos. Va dando beso por beso a cada persona del ómnibus. Se dan esas situaciones que las filmás desde la verdad de ella, que nunca te hace cómplice, a vos espectador, de que es un chiste. Ella lo está viviendo. Los demás reaccionan desde la extrañeza, que también es una cosa típica del absurdo y está en Ir y en Abrazar a Nelfa.

¿En qué sentido te aportó la facultad para tus trabajos?
Es un marco de posibilidades. El proyecto que tengo ahora de Pardelion Madrid es con dos íntimos amigos, Alfonso Guerrero y Marcos Hecht, a uno de ellos lo conocí en la facultad. Las primeras conversaciones de cine con un peso filosófico interesante las tuve en el marco de la facultad. Algunos docentes fueron grandes formadores que nos empujaron a hacernos preguntas que seguramente no nos hubiésemos hecho o nos hubiésemos hecho de una forma más tardía.

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