Qué dicen quienes consumen

Cuatro jóvenes uruguayos que consumen dieron su testimonio sobre su vínculo con este tipo de drogas, contaron de qué modo acceden y qué opinión tienen sobre lo ocurrido en Time Warp.

Fecha: 29/06/2016
Autor: Selene Aliayi, Cecilia Larroca y Carolina Ramos

Imagen tomada de pixabay.com.

El consumo de drogas de diseño dentro de fiestas electrónicas se ha vuelto un asunto controversial tras el episodio ocurrido en la fiesta Time Warp argentina el 16 de abril.

Matías tiene 20 años. Comenzó fumar marihuana a los 15 años y a consumir drogas sintéticas entre los 18 y los 19. Actualmente utiliza éxtasis, LSD y cristales; esta última con mayor frecuencia, una vez cada dos meses.

Inició su consumo junto a un grupo de amigos que le ofrecieron droga: “Fue en una salida a una fiesta. Nada fue obligado, todos estábamos de acuerdo”, aseguró. Actualmente solo consume en fiestas “especiales” o cuando se junta con un número grande de amigos.

Describió el efecto de la droga en su organismo como perceptible a “nivel de los sentidos”, y dijo que así logra una mayor conexión con la música, lo que le produce más ganas de bailar.

Accede a la droga a través de sus amigos. No tiene un dealer fijo como sucede en otros casos. “Siempre hay alguien de confianza que consigue por algún otro lado”, comentó.

En relación a los precios, el cartón de LSD lo paga unos 500 pesos, la dosis de cristales a 2000 el gramo y una pastilla aproximadamente a 700 pesos.

Reconoció que quizá no toma las precauciones necesarias antes de consumir, y que su evaluación de calidad antes de ingerir la droga consiste únicamente en lo que observa a simple vista o a través del tacto.

“Me parece que después de haber visto varias veces drogas de ese tipo ya podés identificar si es buena o mala. Aunque no es lo mejor”, reconoció.

Con respecto a lo ocurrido en Time Warp, opinó que la gente no debería comprar droga en las fiestas a quien no conoce ni consumir cosas que desconoce, y que cado uno debería ser capaz de controlarse.

Enterarse de lo ocurrido en esta fiesta no le generó ninguna reflexión en relación a su propio consumo. “Sé a quiénes debería comprarle y en qué situaciones decir que no”, y añadió: “la precaución que tomaría, en caso de que fuera tomar algo que no conozco, sería preguntarle a mis amigos si conocen o informarme por otro medio”.

Igualmente, señaló que es consciente de la necesidad de “estar alerta” porque “estas cosas pasan y hay droga mala por la vuelta”.

En las fiestas de electrónica “no se pasa mal” pero, admitió, “hay de todo como en todos los boliches”.

El entrevistado dijo concurrir a estas fiestas aproximadamente una vez por mes y aseguró que no siempre que asiste consume. “Me puedo divertir sin la droga y lo hago”. No se considera adicto.

“Obvio que puedo dejar sin problema”, concluyó. “Lo controlo yo, no dependo de eso”.

Federico tiene 21 años y comenzó a consumir marihuana a los 15, LSD a los 17 y éxtasis a los 19. De los 17 a los 20 confesó haber consumido cocaína.

Actualmente es consumidor de marihuana, LSD, ketamina y éxtasis. La que consume con mayor frecuencia es la ketamina que, según contó, le produce relajación. “La cabeza me viaja”, expresó.

Con el éxtasis dijo “sentir todo por cien”, las sensaciones al máximo y mucha felicidad. Se refirió al LSD como una droga con la que “te cagás de la risa” y añadió: “cuando te pones serio te pones serio de verdad y sacás temas que no podrías sacar”.

No considera que alguien lo haya iniciado en las drogas, dijo haber probado junto a un grupo de amigos: “Nadie me la ofreció, la conseguimos con mis amigos porque nos interesaba su efecto”.

Identifica su consumo de marihuana como habitual y dijo ingerir drogas sintéticas dos veces por mes. Tiene vendedores fijos para cada uno de los tipos de drogas.

La pastilla de éxtasis la compra a 550 pesos, el papel de ketamina a 300 y el frasco a 2500. “Siempre le compro al mismo dealer, lo conozco desde hace años y nunca me vendió nada que me hiciera mal o que su efecto no fuera óptimo”, aseguró Federico.

Además consulta la página Pillreports, en donde los consumidores comparten sus experiencias con distintos tipo de drogas.

Dijo que “casi nunca” va a fiestas de electrónica; “una vez por mes”, quizás. Agregó que no siempre que concurre a estas fiestas consume. “El ambiente ahora cambió mucho y ese fue uno de los motivos por los cuales me alejé”.

No se considera adicto a ninguna sustancia: “podría dejar de consumir sin ningún problema”.

Lo sucedido en la fiesta Time Warp no le afectó “para nada”. Entiende que hubo quienes “no se supieron controlar” y creyeron que su cuerpo podía aguantar más. “Estaban con drogas bastante duras. No es casualidad que las cinco personas que murieron consumieron éxtasis líquido y otras sustancias”.

Nunca presenció la muerte de alguien por consumo de estupefacientes, pero sí dijo haber visto gente inconsciente, desmayándose o convulsionando.

Josefina tiene 20 años. Actualmente usa éxtasis, LSD y marihuana.

Luego de conocer la experiencia de un amigo, que le aseguró que los efectos eran “increíbles”, consumió por primera vez a los 18, en una fiesta donde había 10 personas: “me divertí muchísimo así que fui unas cuantas veces más”.

Éxtasis es la droga sintética que más consume. Explicó que la primera vez que la probó sintió que su cuerpo se transportó a otro lugar. “Todo lo que sentís te gusta, lo que ves, lo que tocás… es una sensación incomparable, solo lo podes sentir cuando lo hacés”. Dijo que su cuerpo se sentía muy liviano y que, de pronto, su energía se había multiplicado.

“Es algo inexplicable para los que nunca lo sintieron. No se puede estar mejor”.

Considera que el ambiente de las fiestas de electrónica ha cambiado en los últimos años. La primera vez que concurrió fue hace unos dos años y medio, y aseguró que en ese momento “el ambiente era genial”. “Iba gente buena onda, había espacio para bailar cómodamente, la gente antes no te jodía”. Aseguró que últimamente las fiestas se volvieron masivas y la gente concurre porque están de moda, y no porque realmente le guste la música y el tipo de fiesta.

“Ahora los organizadores de las fiestas ya no tienen en cuenta que la gente está en un ambiente incómodo, se olvidaron de los inicios, de las primeras fiestas”. Comentó que ha ido a fiestas en las que no se puede transitar ni bailar cómodamente, en donde el ambiente se vuelve sofocante y caluroso.

Dijo haber ido a fiestas de electrónica sin consumir ninguna sustancia e igualmente haberse divertido, pero entiende que no es lo mismo sin la droga. “No voy a mentir, la pasás bien pero no es lo mismo. Al hacerlo sentís todo mucho más y entrás en un estado de conexión increíble con la música. Es como que la música te controla, tu cuerpo baila sintiendo nada más que la música”.

En fiestas que duran entre ocho y nueve horas, el cuerpo se cansa y necesita del consumo para aguantar, indicó. “Si te gusta la música realmente no creo que tengas que ir a drogarte sí o sí; pero la verdad es que la gran mayoría lo hacemos”, confesó.

Romina tiene 19 años. Suele consumir —además de alcohol— marihuana, LSD y fármacos (tranquilizantes y relajantes musculares mezclados con otras sustancias) desde los 15, por lo menos dos veces por semana.

Dijo que nadie la inició en el consumo sino que fue ella quien se interesó y pidió en probar en un baile. “Se siente bien, aunque no sé explicarlo bien”.

Hoy en día consume “cuando pinta y, a veces, cuando hay”. No tiene un vendedor fijo, pero siempre le compra a gente conocida. El LSD, por ejemplo, lo consigue a 600 pesos.

“No me preocupa tanto la droga en sí, sino quien me la venda. Si la persona es de confianza, la droga también lo es”.

Con respecto a lo ocurrido en la fiesta de electrónica en Buenos Aires, aseguró que no le llamó la atención: “simplemente hay gente que no sabe consumir, ni cuánto; no cuestionaría mi consumo por algo que le pasó a alguien que no sabía qué estaba tomando”.

En referencia a su concurrencia a fiestas de electrónica respondió que ha ido a un par, pero que no son de su agrado. “Las pocas veces que fui, consumí LSD y nada más, ni siquiera alcohol”. Con respecto a la diversión en las fiestas opinó: “no es que no te puedas divertir sin consumir, es que a veces simplemente no te da la energía. Esas fiestas duran muchas horas”.

Dijo no sentirse adicta a ninguna de las drogas que consume y que, si se lo planteara, podría dejarlas. “Yo lo que consumo lo hago consciente. Lo hago porque quiero no porque lo necesito”.

Fueron utilizados nombres ficticios a pedido de los entrevistados.

Glosario

  • Éxtasis. Es una droga empatógena, es decir que produce empatía, perteneciente a las clases de las anfetaminas sustituidas y la feniletilamina, sustancias que producen principalmente una sensación de euforia. Su posesión es ilegal en la mayoría de los países del mundo y actualmente no tiene usos médicos aceptados. La dosis más frecuente para un adulto varía entre los 60 y los 290 mg y suele ingerirse en cápsulas o comprimida en pastillas. Los efectos más riesgosos para la salud son la hipertermia y la deshidratación.
  • Marihuana. Es una droga psicoactiva que se obtiene de la planta del cáñamo y es usada con fines recreativos y medicinales. La regulación legal de la marihuana varía según cada país. Suele consumirse por vía respiratoria, es decir fumando, o como un ingrediente más dentro de algunas comidas. Sus efectos se vinculan con un aumento de sociabilidad, aunque también podría producir el efecto inverso. Esto último depende de cada individuo y del tipo de planta consumida.
  • LSD. Conocida también como ácido, se identifica por sus efectos psicológicos, entre ellos la generación de alucinaciones. Algunos han vinculado su efecto a la euforia mientras otros aseguras haber vivido una experiencia verdaderamente desagradable y aterradora. Estudios han demostrado que el LSD no produce adicción. Es utilizada con fines recreativos de forma ilegal y en algunos países en psicoterapia.
  • Cocaína. Es una droga que se obtiene de las hojas de la planta de coca e ilegal en casi todas partes del mundo. Es estimulante del sistema nervioso central y supresora del apetito. Es considerada como una droga altamente adictiva. Estudios han determinado que la cocaína en consumo moderado permanece en el organismo durante 72 horas y en consumo crónico de 2 a 4 meses. Se consume a través del esnifado lo que puede producir ulceración o incluso la perforación del tabique nasal.
  • Ketamina. Está categorizada como una droga disociativa. Sus principales efectos son la sedación y la alucinación. Además eleva la presión sanguínea y aumenta las secreciones respiratorias. Su presentación es líquida o en polvo, por lo que puede ser inhalada, inyectada, o consumida por vía oral.
  • Cristales. Es el nombre popular que recibe la metanfetamina, identificada por ser un potente psicoestimulante. Es altamente adictiva y se fabrica en laboratorios clandestinos. Produce agotamiento físico, psicológico y cognitivo. Puede ser pulverizada y esnifarse o con la ayuda del fuego inhalar su vapor.
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Selene Aliayi.

Selene Aliayi

Montevideo, 1996. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Publicidad.

Interesada en la fotografía, el cine y el marketing.

Cecilia Larroca.

Cecilia Larroca

Florida, 1994. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo.

Su primer acercamiento a la profesión fue en radio El Espectador, trabajando como productora en Rompkbzas, el programa de Daniel Figares.

Le gusta mucho el arte, la fotografía, el cine y el teatro.

Carolina Ramos

twitter.com/CaroRamos__

Montevideo, 1996. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo.

Trabajó en radio El Espectador y actualmente forma parte de VTV Noticias.

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