Una tragicomedia mediocre

"Ante la notoriedad que cobró la película Clever, no por mérito propio sino por un hecho completamente ajeno a la realización, es bueno reflexionar sobre la actualidad del cine uruguayo, así como nuestro sistema de exhibición". Escribe Gerardo Castelli.

Fecha: 16/05/2016
Autor: Gerardo Castelli

Ante la notoriedad que cobró la película Clever, no por mérito propio sino por un hecho completamente ajeno a la realización, es bueno reflexionar sobre la actualidad del cine uruguayo, así como nuestro sistema de exhibición.

Clever. Imagen tomada de su página de Facebook.

El estreno comercial de la película de Federico Borgia y Guillermo Madeiro se enmarcó en una insólita polémica cuando la productora Montelona Cine decidió quitar la película de las salas de Grupocine, luego de que estos exhibidores cambiaran de horario la película y suspendieran una función, lo que fue considerado por la productora como “un trato totalmente injusto y deshonesto”.

Según lo que cuentan los propios directores y productores en una carta pública difundida a través de redes sociales, Grupocine le dio un único horario diario a la película (a las 22:45) siendo el mismo de difícil venta, y luego de una primera semana de baja taquilla, se la movió para otro horario también difícil como el de las 17:30 en una sala diferente. Esto sumado al hecho de que en dos oportunidades la exhibición se canceló, llevó a los productores a tomar la medida antes mencionada.

El cine nacional ha visto cómo cada año disminuye la cantidad de espectadores que ven nuestro cine en salas y no ha encontrado estrategias para revertir una tendencia que inició en 2012 y que llevó a que en 2015 se vendieran 35.847 entradas repartidas entre un total de 11 estrenos nacionales. Esto se podría comparar con las 33.375 entradas que vendió Capitan América: Civil War en una sola semana, para entender el poco interés que genera nuestro cine al público nacional.Lo curioso de este caso es que la reacción ante los cambios operados por el exhibidor parecen indicar que no se comprende cómo funcionan estas salas.

En este contexto es que debemos situar el estreno de Clever, una película que llega con un recorrido de varios festivales internacionales de poco renombre, y que ya fue estrenada este verano en el Festival de cine de Punta del Este. La película (al igual que la mayoría de los estrenos de cine nacional) por escasés de recursos económicos no ha contado con un aparato de promoción y publicidad que permita una llegada masiva, al punto que la acción de bajar la película de la sala de Grupocine tuvo mucha más repercusión y generó más publicidad que el estreno de la película.

A diferencia de lo que sucede en otros países donde los institutos de cine o las cinematecas tienen salas donde programar los estrenos nacionales, en Uruguay no hay un circuito comercial alternativo, por lo que los productores deben elegir entre estrenar en las salas comerciales privadas o en centros culturales sin fines de lucro.

Lo curioso de este caso es que la reacción ante los cambios operados por el exhibidor parecen indicar que no se comprende cómo funcionan estas salas.

De la misma forma en que “los uruguayos” se enteraron que la FIFA era corrupta cuando se sancionó a Suarez, parece que los productores de Clever descubrieron que las salas de cine privadas eran empresas que querían ganar dinero exhibiendo películas.

En el caso específico de Grupocine el accionar fue el lógico de una empresa que intenta recaudar, cuando arman su programación obviamente ponderan Capitán América por encima de Clever (o cualquier otra película nacional que hubiera en ese momento) y cuando la venta previa por internet es 0, deciden cancelar la película para poner en su lugar el blockbuster americano. Por supuesto que esta decisión puede ser discutida éticamente cuando se trata de una película uruguaya, pero es claro que sigue las reglas de oferta y demanda de cualquier empresa.

Es muy fácil pegarle a Grupocine y tratarlos de mercenarios, pero esta no es la primera (ni la última) película que sufre este tipo de manejo en salas comerciales. Lo difícil es entender que este es un problema que excede a Clever y a Grupocine y que involucra al cine nacional todo. Si no existe un sistema de exhibición alternativo con salas confortables donde se pueda programar cine nacional, si no se cambian las estrategias de difusión de nuestras películas y, por encima de todo, si no se aborda el problema de que el cine uruguayo no atrae a los uruguayos, entonces nos enfrentaremos a muchos más casos de productores indignados.

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Comentarios
Sebastian
03/06/201616:34:32
Algún apunte: 1) Clever debutó en Busan International Film Festival, uno de los festivales más importantes de Asia. Dista mucho de ser de "poco renombre" 2) Cuando una sala le dice a un productor que tiene tal horario es un contrato entre partes. No es de dudosa ética cambiarlo, es de cuarta y no tiene discusión. La empresa le dice al público "lo pasamos esos días" y esos días se tiene que pasar. A su vez, cualquier empresa que quiera hacer dinero sabe que tiene que invertir para ganar ¿En que invierten las salas en cine nacional? Nada. ¿Qué horario tenía Clever en GrupoCine? 22:45, mas 15 minutos de publicidad (que es plata solo para la empresa) hace que la película empiece a las 11. 1:20 de película y termina a las 00:20 ¿Qué transporte tiene la ciudad para que un interesado de Colón, Carrasco, La Teja o Las Piedras pueda ir y volver un martes o miercoles? ¿En serio estamos hablando de una empresa que busca hacer dinero con un accionar así? Parece ser más un "la paso por las dudas y sin muchas ganas" que otra cosa. 3) ¿En serio el problema del cine nacional es ese y hay que compararlo con una película de 260 millones de dolares de presupuesto de los cuales el 40% es marketin? ¿Una película que está basada en un comic que se creó en 1941, que ya vienen con publico masivo y que todavía es parte de un conglomerado de películas de la misma mega corporación? ¿Cuantos uruguayos van a ver la última de Woody Allen, de Jarmusch o de Wong Kar Wai? Capaz que el articulo sería más serio comparandolo con producciones de ese estilo.

Gerardo Castelli

linkedin.com/gerardo-castelli

Montevideo, 1976. Docente y Coordinador Académico de la Licenciatura en Comunicación orientación Audiovisual.

Tiene un Master en Documental de Creación por la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Es Licenciado en Comunicación orientación Audiovisual por la Universidad ORT Uruguay.

Dirigió el largometraje documental Hospiganador del Work in progress 2011 del Festival de Cine de Punta del Este—.

Se desempeña como productor en distintos proyectos, por ejemplo, el documental El hombre congelado —dirigido por Carolina Campo y estrenado en 2014— y el largometraje El creador de universos —de Mercedes Dominioni, actualmente en postproducción—.