Entrevista

Un libro sobre un héroe y un antihéroe a la vez

«Hugo Batalla. Las luchas más duras» es el primer libro del periodista Leonel García, docente de la Escuela de Comunicación. Allí se narra “el pasaje de Batalla por los tres partidos políticos, su muy corajuda actuación en la dictadura, el hecho de que al tiempo que siempre se le reconocía su don de gentes era vituperado por cambiar de partido”. Su autor opinó que fue “como un héroe y un antihéroe a la vez”.

Fecha: 12/11/2013

¿Cuándo nace su inquietud por escribir sobre Hugo Batalla?

En mi interés por la historia, particularmente por la historia reciente. La figura de Hugo Batalla es, en la resistencia a la dictadura, de dimensiones colosales. En casa siempre fue muy mencionado, particularmente por mi madre, y cuando yo comencé a tener interés en ese mundo de la historia reciente, era un personaje que me resultaba fascinante: el pasaje por tres partidos políticos, su muy corajuda actuación en la dictadura, el hecho de que al tiempo que siempre se le reconocía su don de gentes era vituperado por cambiar de partido. Era como un héroe y un antihéroe a la vez.

¿Y cómo surge hacer el libro?

Una muy querida amiga y colega que trabajaba en la editorial Ediciones B, Caterina Notargiovanni, excelente periodista y mejor persona, me propuso escribir un libro sobre “perfiles”. Eso fue a fines del año pasado. Y entre las ideas que se me ocurrieron estuvo la de Hugo. Esa fue la idea que finalmente cuajó y me llevó hasta acá.

También había algo personal: llevo doce años trabajando como periodista y nunca escribí sobre política partidaria. Esto significó también un desafío personal.

Si tuvieras que definir brevemente a Batalla, ¿qué dirías?

Responder bien esa pregunta llevaría años. Puedo decir que era, ante todo, un hombre de una estatura humana excepcional. Tanto que si algo me parece que refleja este libro, y esto me lo han dicho varios, es el contraste entre el mundillo político, lleno de intrigas, de especulaciones, de mezquindades, y la calidad humana particular de Hugo Batalla. De esto no se salva ningún partido político.

Batalla tomó decisiones enormemente controvertidas, algunas de ellas más como fruto de una decisión colectiva que personal, pero siempre estuvo convencido de hacer lo correcto. Ejemplos, los obvios: dejar el Partido Colorado, crear el Frente Amplio, dejar el Frente Amplio y crear el Nuevo Espacio, hacer una alianza con Julio María Sanguinetti y volver al Partido Colorado. Como un cruel sino de la historia, casi todas las decisiones políticas que tomó repercutieron negativamente en su imagen y en el caudal de su electorado.

Hugo tenía una gran capacidad para tender puentes: tanto era el abogado defensor de Raúl Sendic y Líber Seregni —en épocas en que no sobraban los abogados de presos políticos— como podía apoyar la decisión de un gobierno que no era el suyo de al nombrar a Hugo Medina, un militar de los duros, como ministro de Defensa. En otro mundo distinto como fue la AUF (y que se le mostraría absolutamente desconocido, lamentablemente para él), también intentó acercar las partes entre un director técnico muy intransigente como Luis Cubilla y los llamados “repatriados”. En resumen, él concebía el fin más noble que tiene la política, que es hacer una sociedad mejor.

¿Por dónde transita el libro?

Intenté ser lo más completo posible. El libro comienza con el nacimiento de Batalla, en un hogar muy humilde, siendo el quinto y último hijo de un matrimonio de inmigrantes italianos analfabetos, al que el trabajo, el sacrificio y la educación pública le permitió, a ellos y a la siguiente generación, un mejor porvenir. Se habla de él como dirigente estudiantil, sindical y su surgimiento como cuadro político. Continúa con sus primeros pasos en la política hasta la creación del Frente Amplio; es acá donde la frontera entre la persona y el personaje público comienza a ser cada vez más difusa, jugar con ambos mundos fue otro desafío. Luego pasa a su etapa de mayor brillo, el que paradójicamente coincidió con los años más duros del país. ¿Por qué? Porque fue apoyo, hombro y consuelo de todos quienes precisaran ayuda, ya sea inquilinos a punto de ser desalojados o presos políticos como Seregni. Soportó vigilancias, detenciones y hasta un presunto intento de homicidio jamás aclarado. No en vano su lista votó como votó en las elecciones de 1984 y su popularidad trepó a tanto entonces. Pero nada de eso lo salvó de las intrigas y mezquindades políticas posteriores, de propios y extraños. Se fue del Frente Amplio en un divorcio largamente anunciado, creó el Nuevo Espacio con unas expectativas que no fueron colmadas y que luego coadyuvaron en lo que finalmente ocurrió: el acuerdo con Sanguinetti y su regreso al Partido Colorado.

Sus últimos años lo encontraron nada menos que en la vicepresidencia de la República pero, otra paradoja, fueron sus años de menor brillo a los ojos del público. Para peor, él, que había soportado la dictadura a pie firme y sin exiliarse, debió mudarse de su querida La Teja por la intolerancia que provocó en algunos (justamente) intolerantes una decisión política.

Siempre había querido estar en una posición que le permitiera hacer cosas pero, indudablemente, por distintos motivos que se detallan en el libro se fue convencido de las decisiones que tomó, pero —y esto es un pensamiento personal— con la sensación de que podía haber conseguido más. Su última de muchas luchas, contra el cáncer, fue demasiado corta.

En la contratapa dice que Batalla ha quedado en el olvido, ¿por qué creés que pasó?

Puede ser porque al pasar por tres partidos políticos ninguno de ellos termina reivindicándolo como propio. También puede ser porque hoy no sea el mejor contexto para recordarlo: el Frente Amplio —para el cual Hugo fue un disidente (en el mejor de los casos) o un traidor (en el peor)— está en el poder y el batllismo más tradicional es hoy una minoría en el Partido Colorado.

También hay cosas que son absolutamente inexplicables: la historia reciente es revisada y revisitada constantemente —lo cual me parece perfecto, aclaro—, sin embargo, la actuación de Hugo Batalla durante la dictadura es ninguneada, silenciada, relativizada, minimizada… Y si hubo una época que lo definió y que lo prestigió fue esa. Ese capítulo, justamente, se llama Brillo en la oscuridad.

Es tu primer libro. ¿Qué tal te resultó escribirlo?

Fue una experiencia apasionante y agotadora a la vez. Fueron 75 personas consultadas, horas y horas de consulta de desgrabación, en hemerotecas, al teléfono, menos tiempo para la familia, para el descanso… O sea, para no crear una imagen más estoica de la real, nada distinto de lo que sería contar una historia, y tratar de contarla bien. Si lo logré o no, eso es veredicto del lector.

Hugo Batalla. Las luchas más duras, de Ediciones B, ya está en librerías. Su autor, Leonel García, es licenciado en Comunicación Periodística por la Universidad ORT Uruguay y actualmente se desempeña como periodista del suplemento Domingo del diario El País y como docente en la Escuela de Comunicación.

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