“Jubilada de la militancia nunca”

Aunque su vida gira entorno a la política y diferentes causas sociales, a sus 71 años Lucía Topolansky todavía guarda un poco de tiempo para leer a Alejo Carpentier, pasear por la calle, ir a boliches o escuchar tango, sin embargo, su torpeza le impida bailar: “le piso el pie a cualquiera”.

Fecha: 24/04/2017
Autor: Ibai Azparren

Lucía Topolansky. Foto: Wikimedia commons.

Lucía Topolansky llega tarde a la entrevista en la sede del Movimiento de Participación Popular. Después de enseñar orgullosa la pluma con la que se firmó el acuerdo entre el Gobierno colombiano y las FARC, presume satisfecha de una foto de su perra Manuelita, como si tantos años de diplomacia y política no le hayan conseguido apartar de la sencillez de su chacra de Rincón del Cerro. La senadora del Frente Amplio y la primera presidenta de la historia de Uruguay (durante unos días) está “enferma de la militancia”. Ha vivido todos los procesos revolucionarios de América Latina desde que empezó a militar en el año 58. Luchó contra la dictadura a través del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros(MLN-T), se fugó de la cárcel para luego volver a ser arrestada, torturada y pasar trece años presa.

Después de casi 56 años de militancia política recuerda perfectamente los orígenes y las causas que le llevaron a revelarse. En el país más laico de Latinoamérica fue precisamente la religión la que le hizo cuestionarse el orden establecido. Estudió en Las Hermanas Dominicas y los mismos curas la “volvieron” atea. “Me decían que tenía que hacer algo por el prójimo, así que empecé a militar por los pobres”, asegura mientras recuerda los primeros años de lucha estudiantil y social.

Pero, sin lugar a dudas, Lucía Topolansy es “producto del impacto de la Revolución cubana”. Todavía recuerda cada palabra, cada una más “magnética” que la siguiente, del ya fallecido Fidel Castro, el día que llegó a Montevideo acompañado por el que más tarde sería el primer candidato a la presidencia del Frente Amplio, Líber Seregni. “En ese momento, surge una discusión en la izquierda latinoamericana sobre cuál era la vía adecuada para la revolución, la armada o la electoral”, explica. En casi todos los países hubo guerrilla, pero sin mucho éxito.

“Los de la guerrilla perdimos y los que tomaron la vía legal, como Allende, también”.

Allá por los años 70, Uruguay se encontraba “lleno de presos” y los tupamaros habían secuestrado al embajador inglés y al brasileño para exigir un canje. El gobierno uruguayo declaró la posibilidad de realizar allanamientos e interrogatorios sin orden del juez. “En ese momento caí presa, pero ya estábamos preparando la fuga”, aclara, sin poder evitar una leve sonrisa mientras se queda mirando a la nada durante unos segundos, como si hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que recordó aquella huida. Como en la película The Shawshank Redemption, en la que Tim Robbins se fuga de la cárcel a través de las cloacas con la ayuda de Morgan Freeman, Lucía Topolansky planeó la fuga por aquel sumidero inmundo: “Mis compañeros hicieron un túnel hasta la cárcel. Nosotros sabíamos las horas en las que trabajaban y en esas horas cantábamos y hacíamos ruido”, relata la senadora. Un día se ofrecieron a limpiar la cámara séptica de la cárcel, la que estaba “llena de mierda”. Fue el momento en el que aprovecharon para huir.

No obstante, la alegría duró muy poco, ya que en el 1972 la vuelen arrestar y esta vez estaría presa hasta la amnistía de 1985. La senadora recuerda la falta de libertad tras los barrotes de metal cada vez que lee a Marcos Ana, poeta español que estuvo preso en la dictadura franquista. “No es recomendable estar preso. Cundo nos detenían nos llevaban a cuarteles para torturarnos. No se salvó nadie”, explica. La pequeñez demográfica de Uruguay conlleva a situaciones verdaderamente paradójicas o disparatadas; además de coincidir con sus dos hermanas en la cárcel, compartió celda con hijas de militares de la dictadura.

—¿Qué siente uno el día que sale de la cárcel?

—Ese día fue maravilloso, no hay nada mejor que salir de la cárcel —ríe—. Salí por la puerta grande esa vez, pero también por la puerta chica cuando me fugué la primera vez.

En el año 2004, el Frente Amplio salió triunfante de las elecciones por primera vez. Pero el proceso hasta esa victoria fue largo, enredado y con una dictadura de trece años de por medio, que perjudicó a todos los partidos políticos. La senadora explica que después de la época del iluminismo, de la época de bonanza, en parte gracias a las políticas de José Batlle y Ordóñez, comienza el derrumbe cuando el mundo se cierra en la guerra de Corea. “Es lo que está pasando ahora con (Donald) Trump, esta película ya la vimos”, añade. El estallido de la Revolución cubana repercute en la creación del Congreso del Pueblo, donde se junta toda la gente “socialmente progresista”. En el año 71 se forma el Frente Amplio, donde el escritor Mario Benedetti fue representante en la mesa política. Lucía nunca olvidará el poema dedicado al líder tupamaro Raúl Sendic: “Todos conspiramos”.

—¿Cómo se logró la coalición de distintos movimientos, ideologías o partidos?

—“Unidad en la diversidad”, esa consigna fue lo que nos permitió encarar los años de esa lucha.

—Pero la convivencia no será fácil…

—Discutimos hasta que las velas dejan de arder. Tratamos de llegar a un consenso y, si no llegamos, mayoría y minoría, pero vamos todos. Todos sabemos que el que se va pierde.

Topolansky cataloga los primeros años de Tabaré Vázquez como una “época de aprendizaje”, ya que “una cosa es llegar y otra gobernar”. Tuvieron que aprender asuntos de los resortes de Estado e incluso pretender realizar una reforma de la constitución. “Hay cuestiones obsoletas. Por ejemplo, hicimos una reforma de la salud muy inclusiva y nada de eso está recogido en la constitución. Los derechos de las minorías tampoco. No nos representa”, afirma.

En 2009 José Mujica ganaría las elecciones. “Nos apoyamos en empresas públicas y al desarrollarlas tiró de la economía y le dio vida al resto”, explica. No obstante, admite que no se hizo todo lo que se quiso: “cuando uno lucha desea ver las realizaciones, pero uno tiene que plantearse la vida como uno que aporta su granito de arena a la historia”.

—Muchos jóvenes que van a votar en las elecciones de 2019 solo recuerdan gobiernos del Frente Amplio. ¿Han conseguido una hegemonía en Uruguay?

—No, ni política ni la ideológica, la prensa todos los días tira veneno. Además, nos encontramos todos los días con mentiras de las redes sociales. En el carnaval, por ejemplo, mataron a Pepe cuatro veces. Corría esa noticia, que había muerto. Hay más celulares que personas, cada vez más gente conectada. Es un factor que hay que tener en cuenta en política, puede ser muy útil o muy nefasto. Pero hay solamente dos seres en el mundo que la CIA no va a poder espiar: a Pepe y a mí, porque no tenemos ninguna conexión a internet —ríe.

Lucía Topolansky aclara que, aunque militó en organizaciones completamente inclusivas y se considere una “defensora a ultranza” de las mujeres, se aleja del feminismo, pues los extremos “distorsionan la visión de la realidad”. No obstante, piensa que, primero, hay que cambiar la cabeza para poder combatir la violencia doméstica. Además, se siente orgullosa de la despenalización del aborto.

—Pero Tabaré Vázquez está en contra.

—Sí, la vetó pero pudimos aprobarla en el gobierno de Pepe. La mujer de Tabaré es católica, pero él es masón y socialista. Se ve que en la casa manda la mujer —ríe—.

A Lucía le cuesta elegir entre ir a un boliche o leer, pues considera la lectura como su único vicio, pero también se considera una “mujer de boliche”. Como también le cuesta decidirse entre Benedetti y Galeano. “Mario Benedetti expresa la idiosincrasia del montevideano. Galeano tiene una misión mucho más internacional, continental, pero expresa el drama de Latinoamérica”, aclara. Escuchar tango o a Emiliano Cotelo en la radio son otras de sus pequeñas aficiones, aunque sus labores de senadora o militante no le dejen mucho tiempo para la vida personal.

—¿Se ve jubilada?

—Jubilada laboralmente puede ser, jubilada de militancia nunca.

Agregar comentario
 
Escriba el texto de la imagen

Ibai Azparren

Pamplona, 1996. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo.

Actualmente reside en Montevideo. Estudia en la Universidad del País Vasco y vive en Arazuri (Navarra). Le interesa la rama de la política y la historia.