Quien quiere, hace

Alex Yang es un estudiante con dos habilidades esenciales: la de escuchar y la de construir. Las combina para buscar soluciones a problemáticas de diferentes poblaciones, entendiendo que no se necesitan más que las propias capacidades y la comunicación con los demás. Y propone que cualquiera en el mundo puede hacerlo.

Fecha: 08/11/2016
Autor: Carolina Cynovich

Foto gentileza de Alex Yang.

Alex Yang es constructor. También es estudiante de ingeniería médica en Harvard, pero su mejor definición de sí mismo, desde niño, es la de constructor: desde las horas que pasaba en su infancia con su padre (diseñador de modelos arquitectónicos a escala) construyendo todo tipo de cosas, hasta como estudiante de ingeniería en la universidad. A partir de esta habilidad y de su curiosidad es que, aún sin terminar el primer título, comienza una serie de proyectos con la idea de compartir con gente, más allá de sus orígenes y culturas, para mejorar sus vidas.

“Me di cuenta de que no tenía por qué tener un doctorado ni un millón de dólares para empezar a hacer cosas”, cuenta Yang vía Skype, desde su cuarto en Boston. “Si lo que me interesa es construir y puedo escuchar qué necesita la gente, entonces busco una forma de hacerlo”.

Medicina accesible en Cambodia

Foto gentileza de Alex Yang.

Uno de sus proyectos tiene que ver directamente con lo que estudia: una aplicación para desarrollar prótesis para amputados de forma rápida y fácil. “Me puse a pensar en que muchas veces los hospitales tienen que invertir en tecnologías carísimas pero que, en especial en lugares de tercer mundo, no tienen los profesionales ni la infraestructura necesaria para mantenerlas o repararlas si se dañan, o que se necesita gente experta para que puedan ser manejadas. De esa forma, por muy buena que sea la tecnología, no va a servir en el largo plazo o va a ser muy limitado su uso”.

Así se le ocurrió crear una aplicación que puede utilizarse desde cualquier celular con cámara y que pueda ser manejado por cualquier persona. Con el celular se sacarían fotos al miembro amputado que necesite una prótesis, por ejemplo un brazo, y estas se escanean y se mandan a una impresora 3D que realiza el trabajo en tres horas.

Esta aplicación está siendo utilizada hoy en día por un hospital en Cambodia. “Un amigo que vive allí vio un artículo de esto que estaba realizando y me comentó de un hospital en su barrio que tenía muchos más pacientes necesitados de prótesis de las que podían hacer, a un ritmo de una prótesis cada tres semanas. Cambodia es uno de los países con más alto índice de amputados en el mundo”, agrega. A partir de esta necesidad, la universidad de Harvard donó los 500 dólares necesarios para la compra de la tecnología al hospital en Cambodia y Alex Yang pudo viajar a instalar la aplicación y probarla. La siguen utilizando.

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Carolina Cynovich

twitter.com/carocynovich

Montevideo, 1991. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Audiovisual. Bibliófila.

Autora de los libros El hombre que da cuerda al mundo (2014, Premio Sigmar-Mosca de literatura infantil-juvenil) y El síndrome de las ciudades hermosas (2015, Premio Gutenberg de la Unión Europea y Fin de Siglo).

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