Cambio climático: una amenaza a la humanidad

El 2015 fue el año más caluroso desde el 1880. En 2016 se pronosticaron alteraciones climáticas importantes.

Fecha: 09/09/2016
Autor: Aldo La Marca

Imagen: Wikimedia Commons.

El cambio climático refiere a un aumento de la temperatura media de la Tierra, con lo que esto conlleva. Es ocasionado por las modificaciones y alteraciones del efecto invernadero, un fenómeno natural ocurrido cuando los rayos solares, al ser ondas de muy alta temperatura, atraviesan la atmósfera terrestre. En palabras de Ramón Méndez, director de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), esa energía solar es “remitida por la superficie terrestre” para luego quedar “atrapada” dentro de la atmósfera. “Si este fenómeno no existiera, la temperatura en la Tierra sería 33 grados centígrados menor a la que es hoy en día”, asegura.

La energía recibida por la Tierra desde el Sol debe estar balanceada con la radiación emitida desde la superficie terrestre: debe existir un equilibrio energético. Este proceso es natural y es el resultado de la producción de “gases de efecto invernadero”, como lo son CO2 (dióxido de carbono), H2O (vapor del agua), CH4 (metano), CFC (clorofluorocarbonos), O3 (ozono), NOx (óxido de nitrógeno). Como explica Marco Giussani, ejecutivo principal de la organización CAF -banco de desarrollo de América Latina, en el área de Ambiente y Cambio Climático, estos gases existen naturalmente en la atmósfera y son resultado de diversos procesos químicos en la Tierra. Su presencia ayuda a mantener estable la temperatura del planeta y han sido claves en mantener las condiciones necesarias para alojar la vida en el planeta. “El cambio climático no solo se explica por el efecto invernadero, sino por el desequilibrio en el balance energético del planeta que ha ocasionado un mal funcionamiento del efecto invernadero natural”, añade. Este desbalance o desequilibrio entre la cantidad de energía que entra al sistema y la que sale del él generan el cambio climático que se traduce en calentamiento global.

Según Méndez, el 75% de las emisiones de gas en el efecto invernadero surge cuando quemamos combustibles fósiles. Es por ello que la humanidad ha contribuido significativamente a este aumento. Actividades como la industria, el transporte, la actividad agropecuaria, los desechos orgánicos en descomposición y la ampliación de centros urbanos, mediante la deforestación, han aumentado aceleradamente su producción. “En los últimos 50 años, la acumulación solo del CO2 supera todos los registros de los últimos miles de años. La temperatura promedio del planeta ha aumentado alrededor de un grado en el último siglo”, comenta Giussani.

El caso de Uruguay

Según Méndez, Uruguay es particularmente sensible al cambio climático. “El incremento del nivel del mar ha generado tormentas que han modificado la geomorfología de alguna costa. Hay evidencia de incremento de la intensidad y duración de lluvias copiosas, de incremento de sequías, de aumento de olas de calor y disminución de noches frías a lo largo del año”. Estas alteraciones han provocado consecuencias entre los seres humanos. “Las olas de calor permitieron que volviera el dengue a Uruguay, enfermedad típicamente tropical que había sido erradicada en nuestro país. Por otro lado, las inundaciones afectan gravemente a la producción y los sectores más vulnerables de la población”, puntualizó.

Para enfrentarse a estos cambios climáticos repentinos, el jerarca describe el proceso como un “largo camino de adaptación”. Es importante informar a la población con mayor y mejores datos meteorológicos y contar con mecanismo de predicción precisos.

Giussani asegura que, de acuerdo a un informe de CAF de 2015 sobre el Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático (IVCC), la indicación es que Uruguay cuenta con condiciones calificadas para enfrentar los azotes del cambio climático. Uruguay tiene un IVCC bajo, de 8.33/10 (siendo cero el nivel de mayor riesgo y diez el menor) y ocupa la posición 28 sobre 33 países en América Latina y el Caribe (ALC), debido a que “muestra madurez” en su sistema institucional a la hora de tomar decisiones en relación tema. Así como también la tiene en sus sistemas financieros y sociales.

El IVCC lo constituyen tres componentes que, en sí mismos, configuran índices de riesgos diferenciados: índice de exposición (50%), índice de sensibilidad (25%) e índice de capacidad adaptativa (25%).

Se combina el riesgo de exposición al cambio climático y fenómenos extremos con la sensibilidad humana actual a ello, y eso se cruza con la capacidad del país para adaptarse a los impactos potenciales del cambio climático o para aprovechar los posibles impactos de ese cambio. El índice de exposición de Uruguay es medio (7.27/10, posicionado en el lugar 25 de 33). El de sensibilidad lo coloca como país de bajo riesgo (8.61/10, posición 30/33). También demuestra tener una alta capacidad adaptativa (8.18/10, 28/33). “La capacidad adaptativa no es únicamente función de la situación financiera, y los países de ALC presentan diversos factores complementarios que contribuyen a las aptitudes relativas de esas naciones”, explica Giussani, asegurando que los componentes del índice “son numerosos factores relacionados con la capacidad institucional, la capacidad técnica y la seguridad de recursos naturales”, los cuales se pueden considerar dependientes de patrones de recursos. “Depende en gran medida de los niveles de pobreza y desigualdad que exista en la región, al igual que las tasas de urbanización”, dice el ejecutivo de CAF.

Con respecto al tornado de Dolores en abril de 2016, Méndez afirma que el cambio climático no tiene incidencia en dicho suceso. “El cambio climático es cuando, tras muchos fenómenos analizados en conjunto durante años, se detecta un incremento de intensidad o frecuencia. Pero uno concreto no se puede mostrar como consecuencia”, asegura. El jerarca considera que existe cierta cantidad de fenómenos extremos que se han intensificado en el país, pero no en el caso de tornados.

Giussani opina que es muy difícil correlacionarlo. Sin embargo asegura que el incidente de Dolores tuvo directa correlación con la inusual ola de calor que afectaba toda la región y que provocó una masa de aire caliente “muy intensa” para esa época del año.

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Aldo La Marca

concomba.wordpress.com

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Caracas, Venezuela, 1995. Actualmente reside y estudia en Montevideo: cursa la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo.

Le interesa la rama deportiva, específicamente el fútbol, que le apasiona.

Dirige el blog Con Comba. Forma parte del equipo #futbolx180, transmisión web del fútbol uruguayo de Portal 180, donde realiza los comentarios y se encarga de las redes. También es columnista en la página deportiva de Portal 180: Contragolpe.

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