No publicar la investigación “era una salida fácil, porque tendríamos trabajo y tendríamos programa”

El periodista mexicano Daniel Lizárraga habló en entrevista con la Universidad ORT Uruguay sobre las presiones que recibió junto a su equipo por la investigación. “No hay manera de soportar los coletazos del dinosaurio si no tienes la vocación para hacerlo”, aseguró.

Fecha: 30/08/2016
Autor: Clara Ribeiro, Macarena Saavedra y Martín Tocar.

Imagen utilizada por Aristegui Noticias en la investigación.

Investigación periodística sobre La Casa Blanca del presidente de México, Enrique Peña Nieto, ganadora del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo en 2015.

El 9 de noviembre de 2014, una investigación publicada en el portal Aristegui Noticias reveló que la casa del presidente de México, Enrique Peña Nieto, en Lomas de Chapultepec, era propiedad de una empresa constructora que durante su mandato recibió contratos millonarios de obras públicas.

La investigación indicaba que la residencia —conocida como “La Casa Blanca”— estaba valuada en siete millones de dólares, pero no figuraba a nombre del presidente ni de su esposa, la actriz Angélica Rivera. En cambio, estaba registrada como domicilio de Ingeniería Inmobiliaria del Centro, perteneciente al Grupo Higa, una empresa que había edificado obras millonarias en el tiempo en que Peña Nieto fue gobernador del Estado de México y que había alquilado las aeronaves a su partido, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante la campaña presidencial.

Grupo Higa, además, formaba parte del consorcio que ganó la licitación del tren de alta velocidad México-Querétaro, una promesa de campaña de Peña Nieto, de un costo de más de 4.000 millones de dólares. Envuelto en un manto de dudas sobre un posible conflicto de intereses, el fallo de la licitación se revocó. Tres días después, Aristegui Noticias publicó su investigación.

***

Daniel Lizárraga dirigió el equipo de investigación que destapó la historia de “La Casa Blanca” y, si bien recibiría varios premios y reconocimientos, acabó despedido junto a sus compañeros de trabajo: la conductora del programa Carmen Aristegui y el equipo de periodistas Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán.

El equipo de investigación trabajaba para la estación de radio MVS, pero el medio cedió a las presiones del gobierno y obstaculizó la publicación de la historia. Lizárraga asevera que fueron espiados, desde el gobierno y desde la propia empresa para la que trabajaban.

Ante los intentos de censura, él y su equipo siguieron investigando “con discrecionalidad”. Desarrollaron un sistema “que parecía de niños”: se reunían en secreto. Se compartían la información mediante pendrives y luego la borraban. Se enviaban mensajes cifrados. Les ponían nombres clave a los protagonistas del caso. Y luego de cada semana, cambiaban los códigos.

“Ninguno de ellos recuerda cuántas veces caminaron por esas calles pensando qué hacer. En su ánimo pesaba que el resto del equipo de redacción y producción se quedara sin trabajo de un momento a otro, sin tener idea de lo sucedido.” La Casa Blanca de Peña Nieto, 2015, pág. 121.

Les llevó un año y ocho meses completar la investigación. Si bien en un principio lo pensaron para la radio, tras la censura de la directiva, Aristegui, Lizárraga y su equipo publicaron en el portal de Aristegui, cara visible del programa Primera Emisión de Noticias MVS. Y realizaron alianzas con medios del exterior, para que también publicaran el trabajo o continuaran la investigación. Eso generó mayor impacto y mayor respaldo a la investigación.

La historia derivó en un escándalo, el escándalo derivó en una investigación, pero la investigación no llegó a ningún lado. Al menos en la Justicia.

El 18 de julio, casi dos años después de la publicación del informe, el presidente mexicano Peña Nieto pidió disculpas por el caso: “En carne propia sentí la irritación de los mexicanos. La entiendo perfectamente. Por eso, con toda humildad, les pido perdón”.

“Cuando un reportero da con algo escondido debajo de la alfombra de los poderosos puede caminar de un lado a otro dentro de una habitación sin detenerse. La cabeza se vuelve un lío. Dice el legendario periodista argentino Daniel Santoro que cuando un reportero encuentra ‘la cola de la rata’ hay que jalarla, hasta llegar al final.” La Casa Blanca de Peña Nieto, 2015, pág. 103.

Agregar comentario
 
Escriba el texto de la imagen

Clara Ribeiro

twitter.com/clarirdel

Montevideo, 1994. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo.

Se inclina por la producción y dirección de documentales, así como el periodismo narrativo.

Le apasionan los asuntos internacionales, los idiomas y la literatura.

Macarena Saavedra

twitter.com/macasaav_

Montevideo, 1995. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodística.

Se desempeña como periodista de la sección Actualidad en el diario El Observador.

Martín Tocar

twitter.com/tinchotoc

uy.linkedin.com/martín-tocar

Montevideo, 1993. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo.

Curioso.

Trabajó en El Observador TV.

Actualmente integra el equipo de producción de Desayunos informales (Zur Films / Canal 12).