¿Alianzas estratégicas o estrategias para alianzas?

Consejos para los líderes empresariales.

Fecha: 02/08/2016
Autor: Martina Morales

Las alianzas estratégicas forman parte de nuestra vida desde tiempos inmemorables. Son parte de nuestra historia, y uno de los principales motivos por los que el mundo que conocemos hoy funciona de la manera que funciona. Si Inglaterra y Francia, y otros tantos países, no hubiesen formado una alianza estratégica con Estados Unidos, probablemente el mundo (y Alemania) sería muy diferente.

Una alianza estratégica se trata de la unión de dos o más partes para llegar a un objetivo común. Si vemos la otra cara de la moneda, allí están Alemania, Rusia e Italia, cuya alianza estratégica no funcionó como lo previeron los alemanes.

Así sucede, en muchas oportunidades, con las empresas. Firman convenios que, desde un principio, no serán capaces de dar el resultado que se espera, pero nadie fue capaz de reconocerlo a tiempo. Es decir, dos (o más) empresas pueden perseguir el mismo fin, pero no los mismos valores o principios. Pueden no aplicar los mismos métodos de trabajo ni relacionamiento laboral; y si bien pueden llegar a un punto de convergencia y equilibrio, a la corta o a la larga, por H o por B, los problemas y malentendidos no tardarán en aparecer.

Por eso, creo que es necesario cambiar la manera de planear y concretar convenios entre empresas, y es necesario definir, previamente, una estrategia para hacer esas alianzas. No soy especialista en negocios, finanzas o empresas, pero considero que hay ciertos puntos que son básicos para que la alianza sea fructífera, y esto comienza con una serie de preguntas que cualquier persona se plantearía: ¿qué es lo que verdaderamente busco con esta estrategia? Porque, una vez firmada, el objetivo deja de ser el propio y comienza a ser el de varios. ¿De qué manera trabaja esta empresa? ¿Cómo ha llegado a donde está, y cómo se diferencia de o se asemeja a la manera en que he llegado yo? ¿Es compatible con la cultura y metodología de trabajo que se desarrolla en la mía? Porque si hay diferencias entre los principios y valores, los habrá en la manera en que querrán alcanzar ese objetivo o fin. Y esto, amigos, concluye en escenarios que ya conocemos, como hablábamos anteriormente del caso alemán...

Si bien sé que es una buena idea (y, en muchos casos, es necesario) establecer una alianza que suponga la cooperación entre organizaciones para alcanzar un fin determinado, soy una fiel creyente de que los casos en que las alianzas han fracasado  se debieron a que actuaron y no reflexionaron a tiempo. Y este es el error de muchas, porque una alianza requiere de una previa estrategia, y esa estrategia requiere reflexionar, ser paciente y pensar. Usted, señor gerente, jefe, administrador, negociante, vendedor; sea un líder, sea capaz de considerar y observar todas las opciones y escenarios posibles, vea más allá de lo que lo motiva hoy, y piense en un mañana. Piense en usted, piense en el otro, piense en quien trabaja para que sus ideas y propuestas funcionen. Piense bien, y respóndase a sí mismo: ¿es esta alianza una buena estrategia?

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Comentarios
acsi
02/08/201617:31:06
excelente columna. Felicitaciones a Martina Morales!
Martina Morales.

Martina Morales

accionsolidariauy.blogspot.com.uy

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Montevideo, 1995. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación orientación Corporativa.

Le interesa el marketing. En su tiempo libre, le apasiona leer, escribir e investigar sobre problemáticas sociales y culturales.